INTERNACIONALIZACION GCC - PYMES
INTERNACIONALIZACIÓN
Todo lo que una pyme debe saber para invertir en el Golfo Pérsico
· Llevar una empresa de un tamaño mediano o pequeño al terreno internacional
es un paso que el empresario debe emprender con cuidado y teniendo en cuenta
una multitud de factores. El encuentro entre expertos del sector e integrantes
del mundo empresarial español, La empresa
española en el Golfo Pérsico: Arabia Saudí, E.A.U., Catar, Omán, Kuwait, permitió a los asistentes hacerse una idea de los riesgos, las
oportunidades, las regulaciones necesarias y el camino a seguir para lograr
internacionalizar con éxito una pyme española en los países de la esta región.
La región cuenta con una población de 48,7 millones de habitantes, un
crecimiento anual del PIB de alrededor del 1,6%, una renta per cápita de 33.734
dólares anuales (31.382 euros), una tasa de paro del 4,7% y una economía con necesidad de diversificación
debido a la dependencia del petróleo. Las mayores reservas del mundo de gas y
petróleo han traído durante años grandes flujos de dinero, provocando que los
países de la zona sean los que más capacidad inversora poseen, al contar con
los mayores fondos soberanos del mundo.
Para establecerse en el Golfo, una pyme debe investigar
el mercado, hacer contactos a través de visitas oficiales y detectar
cuáles son sus factores de competencia, aconsejan los expertos
Sin embargo, el descenso en los precios del crudo, junto con las guerras en
Siria y Yemen, ha provocado cambios profundos. Los países del Golfo han dejado
de tener superávit y los grandes proyectos de construcción han quedado
paralizados. Hussein Balaghi, el director general del grupo especializado en
inversión en la región Mena Business, asegura que “hay un cambio en la zona, no
es una crisis, es que lo que pasaba no era normal. Antes los Gobiernos no
sabían qué hacer con el dinero, debido a los precios del petróleo, e hicieron
un plan a medio plazo que con la bajada de los precios se ha visto modificado,
pero no anulado”.
A pesar del cambio en el panorama, Balaghi opina que la región sigue
ofreciendo multitud de oportunidades para las empresas, “los países del Golfo Pérsico siguen necesitando una fuerte inversión en infraestructuras, tanto en
construcción, en educación, en sanidad, energía, agua, temas de depuración,
desalinizadoras...; cada dos tres meses suelen haber licitaciones de este tipo,
parece que hay una parada, pero es una parada previa a un rearranque diferente,
ya que no va a haber el mismo tipo de proyectos, pero sí que habrá proyectos”.
Para Hussein Balaghi, lo primero que tiene que hacer una pyme que quiera
establecerse en el Golfo es “investigar
el mercado, ver si lo que vende es factible o no es competitivo, empezar a
entrar en contacto a través de visitas oficiales, preparar una agenda con
posibles clientes y colaboradores y de allí coger un feedback directo desde el terreno; tienes que detectar cuáles son los factores de competencia, si tienes que
competir por precio, marca, nombre o calidad”, concluye.
La mayoría de proyectos que se
ofertan en estos países son “PPP”. “Quiere decir Public Private Partnership, el Estado es tu socio, te da la
concesión pero no pone dinero, tú inviertes y, al cabo de 20 años, se le
transfiere al Estado, lo suele ser un capital venture. El BOT es parecido: construyes, operas y luego lo vendes al
Estado”, detalla el experto de Mena.
Entender
la cultura, clave
Los expertos del sector coinciden en señalar que uno de los factores claves
a la hora de tener éxito en la región es comprender su cultura y adaptarse a ella. Su
cultura es radicalmente diferente a la española y eso se refleja a todos los
niveles. En los países del Golfo, la forma de entender los negocios, cómo conseguir las
licitaciones, la forma de trabajar e incluso el paso del tiempo, es visto de
otra manera.
El mayor choque que sufre un empresario llega a la hora de gestionar los
recursos humanos. La cuestión es todo un quebradero de cabeza, ya que tanto la
mano de obra cualificada como la más básica debe ser traída desde fuera, con
todos las diferencias culturales que implica para esos trabajadores y todos los
desafíos tanto burocráticos como organizativos que traen al equipo de recursos
humanos.
Es importante saber
gestionar los recursos humanos, ya que tanto la mano de obra cualificada como
la más básica debe ser traída desde fuera
“En Arabia Saudí no hay mano de obra, la mano de obra es toda india y filipina,
el país está formado por 18 millones de saudís y 9 millones de extranjeros, de
los cuales casi todos son mano de obra. Hay trabajadores saudís que trabajan en
la Administración pública o de PRO (particulares que se dedican a gestionar
licencias o visados en las propias oficinas públicas) haciendo gestiones para
empresas; no hay mano de obra de construcción, no encontrarás un saudí en una
fábrica o poniendo traviesas, ya es una norma”, explica Balaghi.
Además del hecho de la ausencia de mano de obra, existe una “cuota de
saudización” que obliga a las empresas a que el 12% de los empleados sean
saudíes, lo que se convierte en un problema. En la mayoría de los casos, según
fuentes del sector, las empresas terminan pagando a los saudíes a cambio de que
no vayan a su puesto de trabajo, pues generan problemas a la compañía.
José Luis Arenas es el director de recursos humanos de FCC del consorcio Metro Riyadh Fast y, como tal, tuvo que afrontar todos
esos problemas: “La concepción del equipo de recursos humanos es radicalmente
diferente a como opera en España. En Arabia es una gestión de 360 grados, el
equipo de recursos humanos se encarga de todo lo que afecte al empleado desde
el primer momento en el que pone un pie en Arabia, hasta que vuelve a su país, pues
es responsabilidad de la compañía”, detalla.
A parte de considerar el precio, la profesionalidad y la seriedad como en
España, en los países de la zona se valora la cercanía y los lazos personales a
la hora de conceder licitaciones o hacer negocios. “No esperes que te contesten
a un correo electrónico con la rapidez a la que estamos acostumbrados, si
quieres hacer negocios, tendrás que ir allí y hacerlos cara a cara”, señala
Balaghi.
En estos países del Golfo, algunos de los Gobiernos no cobran impuestos -al
menos por el momento- a sus ciudadanos. Pero se están movilizando, ya que
buscan interponer un sistema impositivo en 2018. Balaghi ve el acontecimiento
como toda una oportunidad para las empresas españolas: “El hecho de que vayan a
introducir ahora impuestos, también genera oportunidades de negocio en el campo
de la tecnología de la información o en consultorías, necesitan un know how que no tienen, necesitan de sistemas que no tienen y en el cual a
nivel europeo estamos más avanzados”.
Sin regla
general para exportar
Si bien establecerse en el país es una cosa, la exportación es otra bien
distinta. Balaghi comparte los pasos a seguir para exportar un producto hacia
el Golfo Pérsico. “Tiene que ser un producto o servicio distinguido, que se
venda solo ya sea por su precio o por su calidad”.
Pero no siempre todo depende del producto, la suerte juega un papel muy
importante: “A veces es por casualidad, viene alguien importante, una princesa,
y está comiendo en un restaurante y pregunta que quién fabrica los manteles,
porque le han gustado. Pueden pasar estas cosas, he conocido casos de gente que
va a un hotel, ve un spa y después solicita uno igual en su palacio y empieza
la empresa a vender allí en el país; no hay una regla general”, sostiene el director
de Mena.
“Si quieres empezar de cero a vender, tienes que tener un proyecto
especial, distinguido; si vas a vender lo mismo, tienes que tener alguien en el
país que recorra los sitios de potenciales clientes y si se opta por esa
opción; supone los mismos costes tener alguien allí o viajando cada mes, hay
que invertir, las compras no vienen solas”, resume Balaghi.
La importancia del socio local
En Mena Business aseguran que la estabilidad jurídica
es buena: “Realmente existe un sistema judicial correcto, no es favorable a los
locales. Las leyes
jurídicas no se cambian mucho, ni se hacen de un día para otro, se cambian las
laborales, de inversiones, administrativas”, garantiza el director general de la compañía Hussein Balaghi. Además, se potencia el arbitraje internacional en países neutrales desde
los últimos años.
Otra característica muy importante a la hora de hacer negocios es la cuestión
burocrática. A menudo, aunque no de una forma similar
en todos los países, los procesos burocráticos se eternizan y el
empresario que apueste por la internacionalización debe concienciarse de que un
proceso puede durar un mes o una semana. Para combatirlo, las empresas acuden a personas locales que solucionen el
problema en el menor periodo de tiempo posible.
La figura del socio local es muy
importante en el Golfo Pérsico, a pesar de que en el caso de Arabia no es
obligatorio. Sí lo es, por ejemplo, en los Emiratos
Árabes Unidos. Una mala elección del socio local puede dar
infinidad de dificultades e incluso
echar por tierra la internacionalización.
“Genera muchos peligros, puede
bloquear el país como hayas montado con él una empresa y no llegues a un
acuerdo o no liquides lo acordado. En algunos
casos se llegan a acuerdos, pero si él no quiere salir, bloquea, porque no
puedes operar en el mercado con el mismo nombre. Hay muchos casos de juicios de
demandas con empresas españolas que han firmado algo con el socio que este lo
entiende como una exclusividad, pero que luego han firmado otro contrato en
otro lado y les ha demandado”, explica Balaghi.
La firma indica que a la pyme le gusta tener un socio porque ahorra tiempo
y dinero en el proceso de inversión. Al tratarse de un punto crítico de la
internacionalización, hay que buscar el método para optimizar la selección del
socio local: "Tiene que ser de confianza. Hay que buscar socios que estén
trabajando con otras empresas españolas y que hayan demostrado ser de fiar. Ver
qué sensación da, cómo te sientes de cómodo, probar a trabajar con él antes de
nada, ser novios antes de casarse”, aconseja Balaghi, cuya consultora
ayuda a las empresas a buscar clientes y proyectos desde el principio.
Una de las pymes que asesoraba Mena -nombre no divulgado- consiguió
internacionalizar su negocio con éxito y desbancar a Panasonic en Arabia Saudí. “Era el único fabricante que había de tubos de acero
para instalaciones eléctricas y nosotros llevamos una empresa hace seis años y
les ha ido muy bien, porque Panasonic no fabricaba, importaba, y la empresa
española empezó a fabricar allí, lo que la convirtió en un éxito”.
En Arabia existe una ley antidumping, que consiste en que cuando una
empresa fabrica sus productos en el país y una extranjera importa desde el
exterior un producto similar o parecido, se le aplica un mayor tipo impositivo
a la extranjera. “Normalmente las aduanas son el 5%, pero si construye una fábrica nacional puede exigir que sea el 20%. Hubo
dos fábricas de tubos que se pusieron de acuerdo y pidieron al gobierno que
interpusiera aranceles a Panasonic”. A pesar de que la empresa cerró en España,
mantuvieron su participación en Arabia, donde todavía siguen cosechando
beneficios.
Balaghi concluye que las pymes deben
ser realistas a la hora de tomar la decisión. “Saber si tienen capacidad interna para salir, si tienen
capital que invertir a fondo perdido, que tengan capacidad de recursos humanos
y de tiempo para afrontar este proyecto porque no es fácil”.
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